El reto
Un restaurante de comida rápida dependía de llamadas y de plataformas de terceros con comisiones altas para recibir pedidos. No tenía un canal propio ni control sobre su carta online.
El proceso
- Diseñé dos vistas: la del cliente (carta y pedido) y la de la cocina (gestión en tiempo real).
- Monté el carrito con estado en cliente para una experiencia rápida y fluida.
- Hice la app instalable (PWA) para que el cliente la tenga como una app más.
- Dejé la carta editable por el restaurante, sin depender de mí para cambiar precios.
La solución
Una PWA donde el cliente ve el menú, llena el carrito, envía su pedido y consulta 'mis pedidos'. En la parte de administración, la cocina gestiona los pedidos en un tablero tipo kanban en tiempo real, da de alta pedidos manuales, edita la carta y consulta el histórico.
El resultado
El restaurante dejó de depender de las llamadas y de las plataformas que se llevan una comisión de cada pedido. Ahora tiene su propio canal: el cliente pide desde el móvil, la cocina lo ve al instante y la carta la cambia el dueño cuando quiere. Más pedidos directos y cada euro se queda en casa.